Archivos Mensuales: octubre 2015

INVITACIÓN PARA TODOS LOS AMIGOS EN FLORIDA


FOLLETOPRESENTACIONCENTROESPAÑOLOK

PRONTO ESTARÁ DISPONIBLE EN VERSIÓN DIGITAL, EN AMAZON. AVISARÉ PARA LOS INTERESADOS.

Y PARA DESPEDIR EL SÁBADO, EL “AVE MARÍA”


MÁS DE MAGGIE, “TÚ VAS A AMARME”


CELIA Y MAGGIE, DE ESOS DÚOS IRREPETIBLES


MAGGIE CARLES, TAMBIÉN EN “CUBA EN VOZ Y CANTO DE MUJER”


Una de las principales cantantes de la isla ha sido Maggie Carles (sin acento en la e) y de la entrevista concedida para este libro anticipamos un fragmento…

¿Cuáles fueron los principales éxitos de aquellos años?

“Hubo varios, pero los  más escuchados fueron ´Feliz final´,  ´Sólo por ti´ y ´Pasados 10 años´, dedicado a nuestra unión en 1983, cuando ya había nacido nuestro hijo Alien. En promedio fueron más de nueve temas muy populares y que aún se difundieron hasta 1993, hasta que nos borraron del mapa de la cultura cubana, sólo por vivir en otro país, lo cual paradójicamente en la actualidad está permitido. Así son las cosas, ¿no? Finalmente, tuvimos el dúo durante 10 años. Y sabemos cómo fuimos muy cuestionados por detractores u oportunistas de aquellos tiempos, pero navegamos contra viento y marea, recorriendo cada pedacito del suelo cubano y eso nos dio más que fama, nos dio familiaridad con cada uno de los que nos escuchaban o iban a vernos en todos los espacios de actuación de sus municipios o barrios, porque no desdeñábamos ninguno. Así fue la indiscutible popularidad del dúo Maggie y Luis.

MERCEDITAS VALDÉS CANTANDO A YEMAYÁ


Merceditas, la Pequeña Aché

A Merceditas y a Guillermo Barreto, su pareja, los conocí como vecinos de mi amiga Xiomara, antes de adentrarme en las conversaciones sobre sus vidas tan musicales. Coincidía una puerta frente a la otra, y ambos a la vez que discretos eran cordiales y siempre dispuestos a un favor. Nadie pensaría que aquellos dos morenos ya entrados en años eran unas legendarias figuras de la cultura nacional, por esa sencillez que los caracterizaba. Y así, un buen día, comencé a grabar sus anécdotas, en aquel equipo horizontal de teclas grandes y cassettes que daban algunos sustos al rebobinarse, y fue una labor lenta, refrescando sus memorias, no porque sus mentes fallaran a mediados de los 80, para nada, sino por la modestia implícita en las narraciones de sus actos.

Por entonces, como indicaba en la entrevista publicada, Merceditas ya había transitado por todas las tablas, desde la Corte Suprema del Arte, donde debutó, hasta el Aula Magna de la Universidad de La Habana o el Palacio de los Congresos del Kremlin, en Moscú. Entonces me contaría: “Yo elegí la música cubana, sin que nadie me lo pidiera. Nací en Cayo Hueso, en la calle Neptuno, esquina a Hospital. Una zona bien popular. En mi casa, abuela acostumbraba a hacer almuerzos y comidas criollas. Venían sus hijos y parientes. Y al terminar se hacía un guaguancó de cajón tocado con cajas de bacalao. Esa fue la música que oí en mi casa. Además, mi padre cantaba con Los Roncos, un coro de clave de Ignacio Piñeiro. Él no quería, sin embargo, que yo fuera artista, por eso de las tradiciones familiares, donde ser artista era mezclarse con lo más malo. Ellos recorrían los barrios, apostando con otros coros, para determinar cuál cantante versaba gramaticalmente bien. Y eran muy cuidadosos. Llegaban a las casas y se regalaban moñas con cintas de colores. Luego, completaban la fiesta con un tremendo guaguancó de cajón. Y yo, callada, mirando. Cuando celebraban algún cumpleaños por los alrededores, me proponía para cantar y bailar. La gente se encargaba entonces de convencer a mi mamá. Y ella, regañándome. Otras veces, mientras la acompañaba a las compras, de pronto me desaparecía de su lado. “¿Dónde está Merceditas?”, preguntaba a los conocidos y yo andaba, seguro, recostada a una ventana, escuchando la radio, o interpretando algún número del momento, como una bijirita, en medio del ruedo que armaban enseguida los transeúntes.”

Y ahora, al retomar esta anécdota, pienso que siempre su imagen permaneció como decía, como una “bijirita”, un nombre que identifica a un pajarito de cabeza gris y cuerpo rojizo. De baja estatura, con un perenne aspecto frágil y una sonrisa espontánea, Merceditas llegó a La Corte Suprema del Arte sin el permiso de sus padres. Adolescente aún fue a la CMQ, por entonces en Monte y Prado, y cantó “Babalú”, de Margarita Lecuona, así como “La negra Mercé”, un afro de Ernesto Lecuona. “Al terminar –dijo-, me di cuenta que no habían sonado la campana eliminatoria. Y me quedé rígida, inmóvil, hasta que el locutor preguntó si acaso iba a seguir. Ahí empecé a llorar. Sólo tenía 12 años. (…) En esa ocasión, gané uno de los premios, que eran de 15, 10 y cinco pesos, respectivamente, aparte de los regalos. Tuve suerte, en realidad, pues cada vez que canté allí me premiaron.”

ELENA BURKE Y FRANK DOMÍNGUEZ


Una opinión sobre la gran Elena Burke, dada por Frank Domínguez, quien trabajó con ella en muchos escenarios durante casi una década, fundiendo talentos y simpatías como pocas veces se vio en las tablas cubanas. Decía el compositor: “Tiene un oído armónico natural increíble, y si cambia la melodía, en definitiva la realza con su sentimiento. Pero, si el acompañante varía en algo una nota, con su mirada de saeta, por encima del hombro, es capaz de preguntar en medio de un espectáculo: ´¿Qué pasó?´ No lee música, pero sabe exigir el acorde perfecto. Y ha levantado canciones sin tanto vigor, a partir de su versión (…)”

OTRA DE RAQUEL HERNÁNDEZ


Y DESDE CUBA, RAQUEL HERNÁNDEZ, SORPRENDE CON UNA OBRA ESPECIAL


Raquel se inició dentro del movimiento de aficionados, aunque de niña había cursado varios niveles de piano y guitarra en el Conservatorio Amadeo Roldán, así como canto de manera privada con la maestra Zoila Potts, quien la definió como soprano lírico ligera, vocalizando con un registro muy amplio, con las notas graves y hasta un fa sobreagudo, y con ella obtuvo los verdaderos cimientos para su posterior carrera. Al entrevistarla en La Habana, a fines de 2013, Raquel contó sobre su inesperada incorporación a los aficionados y la repercusión de esto en su futuro. “Yo no tenía guitarra, y en el pre de la Víbora, en mi grupo mi amiga Marinita sí tenía una, y ella la usaba una semana, y yo la otra, así nos alternábamos, y hasta pensábamos crear un combo de muchachas, muy en boga. Con ese instrumento aprendí sola a tocar lo popular, que no es lo mismo a lo clásico estudiado. En el conservatorio había recibido la influencia de la incipiente Nueva Trova, más conocido como de Canción Protesta, los cuales llenaban mis expectativas musicales.

PAZ LUACES, OTRA DE LAS CANCIONERAS DE BELLA VOZ


Triunfadora del “Todo el mundo canta” en 1982, Paz Luaces estudió música en el Conservatorio Ignacio Cervantes y en el Instituto Rafael Somavilla del ICRT, y al siguiente año se unió en trío con las Hermanas Nuviola, con quienes obtuvo un Primer Premio en el Festival  Ocho Canciones en Estudio de Praga y un Tercero de Interpretación y Composición Adolfo Guzmán. Con posterioridad, fue solista de Tropicana, con  cuyo elenco recorrió parte de Europa, y se presentó además en los principales cabarets y teatros de la isla antes de residir en Suiza, donde retomó su actividad artística con una notoria presencia con su grupo musical en festivales europeos y en todo tipo de espacios de difusión, lo cual sus cualidades como políglota le facilitan su interacción con los espectadores. En Francia trabajó en el “New Morning”, con Rembert Egües y su  agrupación, así como con  NG La Banda, que  la acompañó en sus actuaciones en Frankfurt, Ginebra, Freiburg y Belfort, entre otros lugares. Luaces cuenta con varios discos como “Alegría de mi pueblo”, publicado por la Egrem en 1989, “Paz Luaces”, de 1991, y el más reciente titulado “Timeless Cuba” donde reunió boleros y canciones cubanas de honda raíz popular, hecho en compañía de sus coterráneos Lázara López “Cachao” en el piano y Juan Carlos Abreu en la percusión. En su portal de internet http://www.pazluaces.ch/music.html se destaca que su versatilidad “le permite cubrir libremente un terreno musical que abarca ritmos afrocubanos tradicionales, latin-jazz, salsa y fusión de todo tipo, siempre impregnando todas las canciones con sus percepciones únicas, con sus emociones y creatividad. La síntesis que generó su propia identidad ahora le ha permitido ser lo que quería, una cantante que propaga su genuina pasión por la música”.