Archivos Mensuales: mayo 2016

PARA DESPEDIR, CON DANZÓN


FRANK EMILIO Y MÁS ESTRELLAS EN EL RECUERDO


DE “CUBANOS EN LA MÚSICA”, FRANK EMILIO


FRAGMENTO DE ENTREVISTA INCLUIDA EN “CUBANOS EN LA MÚSICA”, REALIZADA AL INSIGNE PIANISTA Y JAZZISTA FRANK EMLIO FLYNN, EN 1989. FALLECIDO EN 2001, SU MÚSICA SIGUE VIGENTE COMO UN GRAN APORTE SONORO.

En los años 50 se adentra a plenitud en el ámbito jazzístico capitalino. Cuando un entusiasta colectivo de músicos y aficionados propone la creación del Club Cubano de Jazz, integra un cuarteto con Leonardo Acosta, en el saxo alto, Orlando (Papito) Hernández en el bajo, y Walfredito de los Reyes en la batería, y durante las seis semanas preliminares recaudan fondos para cubrir los gastos de los primeros instrumentistas extranjeros invitados a las jam sessions. Frank Emilio no olvida las tres noches de suplencia en el piano del Lobby-Bar del Hotel St. John’s, junto al famoso saxofonista Eddie Shu, completando su cuarteto, o las «descargas», con Leonardo y Walfredito, en unión del Trío de Sarah Vaughan en el cabaret Sans Souci. Tampoco deja de referirse a su labor junto al baterista Phillie Joe Jons y a la Amenaza Roja, saxofón barítono.
“Hacíamos nuestros arreglos y Leonardo decía: «Verás, con esto le vamos a tumbar el tabaco a la gente de la impresión». Todo nos parecía maravilloso en esas «fechorías» jazzísticas. Al terminar las jam sessions íbamos al Club 21 o a Las Vegas, a «descargar».
Éramos apasionados. De lo contrario, nos íbamos a un café de los muelles hasta el amanecer. Aún conservo mi carné de fundador del Club Cubano de Jazz. La sede era el Habana 1900, en 23 y P, un sótano, y se trató de una iniciativa interesante. Nadie cobraba por actuar en las jam sessions los domingos al atardecer, ni siquiera los músicos norteamericanos que invitábamos, muchos de sólido prestigio en el jazz. Cobrábamos un peso por la entrada y el consumo. Con esto costeábamos los pasajes y las estancias. Al jazzista de verdad le gusta tocar, confrontar con otros, meterse de lleno en las
improvisaciones y oír música durante horas, hasta la saciedad. No lo niego, aprendí mucho en aquella etapa oyendo, tocando, compitiendo sanamente…
“En otras ocasiones, mientras estaba trabajando llegaba alguno y me decía: “Cuando termines, pasa por tal sitio para descargar”. A veces, le decíamos al dueño de Las Vegas: “Tranca esto, vamos a tocar y el consumo es nuestro”. Y nos metíamos la madrugada en eso. ¿Imaginas si hubiéramos grabado aquello? Hacíamos jazz de toda índole, sin etiquetas, sin importarnos si era de los 40 o de los 20, o si era swing o latino. Ahora le ponen demasiados apellidos al jazz, como si fuera necesario justificar algo”.

MÁS SOBRE FRANK EMILIO


FRANK EMILIO Y SUS AMIGOS


SOBRE “CUBA EN VOZ Y CANTO DE MUJER” Un comentario de Rosa Marquetti


 

Ya sé que es un lugar común, pero ni modo, hay que decirlo: “CUBA EN VOZ Y CANTO DE MUJER” es un libro necesario, pero a eso agregaría: único.

No existe en la musicografía cubana tal compendio que agrupe, mencione y encomie a aquellas voces femeninas que han dejado huella.

No creo que antes que Mayra A. Martínez alguien haya realizado un trabajo de entrevistas tan abarcador y tan incisivo, para penetrar en el mundo individual de cada uno de esos nombres de mujeres de nuestra música.

Otro mérito importante, a mi juicio, es que la autora supo preservarse en una especie de imparcialidad en cuanto a su gusto personal, que sale a flote de modo elegante y discreta, para dejarnos a los lectores la conformación de un juicio de valor, de preferencias personales y de asignación de lugares y jerarquías.

El mayor mérito del libro está justo en eso: en su integralidad y en su unicidad. ¡¡¡Felicidades, Mayra!!!

http://www.desmemoriados.com/Rosa Marquetti/rrosa.marquetti@gmail.com

MANE EN SU RITMO PECULIAR


PARRANDA CON MUCHO SABOR


MANE FERRET


SOBRE UNA CANTAUTORA SANTIAGUERA Y SU CANTO EN BARCELONA

A Mane Ferret, radicada en España desde hace varios años, la conocí en su natal Santiago de Cuba cuando aún era una jovencita estudiante de Filología, descargando siempre que podía al son de su inseparable guitarra en cuanto escenario estuviera disponible y no olvido su presentación, además de su despliegue de poesía en cada composición, de su gracia y vehemencia al interpretar, porque esa tarde en el patio de la Casa de Cultura tronó el suelo como si debajo de la tierra rugieran leones, y gocé de mi primer movimiento telúrico sin imaginar que años más tarde esto se convertiría en algo cotidiano al vivir en una ciudad sísmica. Pero, volviendo a quien entonces se llamaba por su nombre completo, Manelic, y ocupaba su primer apellido, tras perderla de vista por algún tiempo la redescubrí en esa urbe tan artística de Gaudí, y no como se suponía que estuviera dado su hincapié en los estudios universitarios, tal vez impartiendo clases en algún claustro, si no deleitando a media Europa con su trova, su son, su bolero, su cubanía contagiosa, en fin, como bien la describió el amigo común y buen conocedor de nuestra música, Sigfredo Ariel: Mane Ferret es una intérprete que se atreve a cantar todo o casi todo, desde su propio lenguaje, singular modo de entender letra y melodía que viene de algún bolero que algún punto roza una experiencia personal. Mucho le ha valido nacer en Santiago de Cuba y haber vivido allí plenitudes del son y la guaracha. Conoce secretos del buen humor guarachero, de la pachanga, del pícaro estribillo, del ritmo seguido con un cajón, unas claves, con las palmas, con los pies -si es posible-, o apenas con la imaginación. Y como es poeta está atenta todo el tiempo a lo que escucha, lo que ve, lo que vive día a día en Barcelona, donde ama, compone y canta desde hace varios años.”

GLORIA CON LA MÁS GRANDE, CELIA, EN UN HOMENAJE INOLVIDABLE