Archivos Mensuales: junio 2016

TITO EN UNA RUMBA


MÁS DE TITO GÓMEZ EN EL RECUERDO…


VEREDA TROPICAL, EN VOZ INOLVIDABLE DE TITO GÓMEZ


LO QUE CONTÓ TITO GÓMEZ SOBRE SU NÚMERO MÁS EXITOSO


TITO GÓMEZ DIJO EN LA ENTREVISTA SOBRE “VEREDA TROPICAL”:

Cada espectador tiene sus gustos, aunque mi compañera de viaje inevitable es Vereda tropical. ¡A veces quisiera no cantarla! Ya me acostumbré y hasta la quiero, ¡pero son tantos años juntos! Y la grabé como relleno en un disco, así que no pude imaginar su éxito posterior. Federico Baena se hospedó en el Nacional y una noche se presentó preguntando por el can tante. Me habló de sus composiciones y tarareó Que te vaya bien. En realidad, me gustaban los boleros mexicanos y le dije: «Mañana lo oirá». Lo montamos y lo canté al día siguiente. Eso era normal, pues cada semana incorporábamos números nuevos. Me prometió enviar otras obras. Incluí ese bolero en un disco y se lo mandé a México. Fue entonces cuando Gonzalo Curiel lo oyó y decidió hacerme llegar su Vereda tropical, en arreglo de cha-cha-chá escrito por Rafael de Paz, su compatriota. Era un número lindo, pero cantado por varias estrellas románticas, por Arbisu, Pedro Vargas, Fernando Fernández, Toña la Negra, así que pensé: «Es un absurdo montarlo, está quemado». No lo dije al Trío Rigual, que sirvieron de intermediarios, por delicadeza. Estaba grabando otro disco y como faltaban dos números, el dueño de la firma Puchito hizo hincapié en agregar Vereda tropical, para complacer a los posibles compradores mexicanos. Acepté sin muchos deseos. Para mi sorpresa, Vereda tropical pegó de tal forma que se sacó en simple y se gastaba en las victrolas. Dicen por ahí que se vendieron dos millones de copias de Vereda tropical, pero no sé si nos quedamos cortos.

TITO GÓMEZ Y SU VOZ PRODIGIOSA


HABLANDO CON TITO GÓMEZ


FRAGMENTO DE LA ENTREVISTA REALIZADA A TITO GÓMEZ, EN 1990, Y PUBLICADA EN EL LIBRO “CUBANOS EN LA MÚSICA”, EDITORIAL UNIÓN, 2015

De padre gallego y madre madrileña, nació en la Habana Vieja, en un medio ajeno a la música, hace más de setenta años. Cuenta que en el barrio lo llamaban por el curioso apodo de Piojo blanco, dada su pálida tez y sus claros ojos azules. Ríe al recordar las maldades de su niñez, cuando subía por las tuberías externas del edificio hasta alcanzar la azotea para empinar papalotes. El asma lo acompaña desde entonces y le ha proporcionado algunos disgustos sobre el escenario. Rememora el debut, recién cumplidos los doce, en un certamen competitivo del Teatro Nacional, actual García Lorca, donde entonó María la O, de Ernesto Lecuona. Ganó el primer premio y un mes después volvió a las tablas con Rosa la china, del mismo autor, llevándose de nuevo las palmas. Con antelación había estudiado algo de canto, un poco de vocalización, que no le gustaba mucho. Lo suyo eran los números populares del repertorio nacional, aprendidos de la radio o en las tertulias familiares del barrio. Era un fanático del «divo de la voz de cristal», Pablo Quevedo, quien residía apenas a una cuadra de su casa y al cual, adolescente aún, le preguntó por qué no había grabado discos. Este le explicó que era imprescindible «ir al Norte para grabar» y la enfermedad pulmonar que lo aquejaba no se lo permitía. El público inicial de Pepito estaba conformado por los empleados de la tintorería del padre, en Acosta entre Habana y Compostela. Le pedían «canta, Pepito», no bien salía don Pedro a sus gestiones habituales, y ahí se soltaba el chico con los boleros, las canciones en boga.

DAYMÉ EN CONCIERTO


DAYMÉ AROCENA, UNA VOZ TREMENDA


EN “CUBA EN VOZ Y CANTO DE MUJER” CIERRA LA PRIMERA PARTE DEL LIBRO EL CAPÍTULO “LAS VOCES MÁS ACTUALES”

“PENSAMIENTO” UNA EXQUISITA INTERPRETACIÓN


UN CLÁSICO DE LA TROVA CUBANA POR LAS MARTÍ