Archivos Mensuales: septiembre 2016

“VOCES FEMENINAS EN EL JAZZ CUBANO”, EN LA REVISTA LA LIRA, DE COLOMBIA


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“Mujeres prodigio”, por Sigfredo Ariel


Publicado en ONCubaMagazine

Abrió su enorme cartera y puso sobre la mesa del café un legajo impreso en letra pequeña: tremenda injusticia para cualquier lector. “Quiero que eches un ojo a estas cuartillas, anda. Voy a estar pocos días en Cuba, así que debes apurarte.” Pasaba de cuatrocientas páginas, apenas con espacios en blanco: letra de arriba abajo, párrafos y párrafos. “Cualquier apunte, lo haces en los márgenes.” ¿Qué márgenes?, pensé.

Lo leí de punta a cabo, en el sofá, en la cama, en el carro de alquiler. Me costaba soltarlo. En tres días terminé de leer el manuscrito y me puse contento, como dice un bolero de Touzet. Una mañanita de Centro Habana salí con el propósito de desayunar con Mayra A. Martínez, devolverle la voluminosa copia de su nuevo libro y decirle, en cuanto abriera la puerta: “Impresionante, gracias.” Entonces nos dimos un abrazo.

El caso es que quienes escribimos acerca de la música popular cubana del siglo XX nos hemos aprovechado, y nos aprovechamos tarde o temprano, de sus entrevistas con cantantes, instrumentistas, compositores y directores de orquesta reunidas en Cubanos en la música, publicado en Cuba, primero, en 1992, cuando se radicó en el distrito federal mexicano, y ampliado en la edición de Unión, el año pasado.

Cubierta del libro.
Cubierta del libro.

Ella sabe muy bien qué y cuándo preguntar, la manera de introducir temas álgidos, en qué punto insistir, qué asunto polémico necesita claridades, precisar qué cifra, demoler qué ficción, desechar cuál tontería. Su intención siempre ha sido documental, dialogue con músicos de academia, un sonero, una rumbera o una estrella del Pop. Es una fuente de información de primera mano, confiable, versátil, y por si fuera poco, amena.

Algunos (muchos, en realidad) saquean una y otra vez sus pláticas con Jorrín, Frank Emilio, Adalberto, Frank Domínguez, Tata Güines, la Burke, Chucho Valdés o Isolina Carrillo –entre tantos y tantos otros–, para firmar artículos, guiones, booklets de discos o contenidos de blogs, sin mencionar la fuente. Y aunque no creo que tal cosa le quite el sueño, ella, como todo el mundo siente alegría cuando citan su trabajo, que es lo decente (se decía antes) y como debe ser.

Hace pocos meses editó por su cuenta, en Miami, Cuba en voz y canto de mujer (eRiginal Books), panorama que inician las nebulosas Micaela y Teodora Ginés –de origen dominicano, por cierto– en el Santiago de Cuba del siglo XVI y se detiene, prácticamente, hoy mismo. Apostó por hacer justicia a cubanas prodigiosas en el canto, la composición y la conducción de agrupaciones musicales. Más que hacerlas visibles en obra y vida consigue demostrar la trascendencia y el volumen decisivo de numerosísimas mujeres en el devenir de la tradición sonora –bailable y cantable– desde que la isla comenzó a ser Cuba en la Música.

La autora con Ela OFarrill en México.
La autora con Ela OFarrill en México.

Hay capítulos en el libro dedicados a Merceditas Valdés, Esther Borja y Celia Cruz; a las inefables rumberas que hicieron época en el cine mexicano, a Celina González, Rosita Fornés, Olga Guillot, Elena, Omara, Juana Bacallao, La Lupe, Marta Valdés, Teresita Fernández, Sara González, Gloria Estefan, Malena Burke, Xiomara Laugart… con datos que Mayra, en la mayor parte de los casos, obtuvo de las propias artistas. No faltan amplias referencias a auténticas leyendas como Chalía Herrera –primera voz latinoamericana en llegar a la fonografía–, Rita Montaner y María Teresa Vera.

Se trata de un estudio ancho, ambicioso, repleto de referencias y exactitudes, el más completo y desprejuiciado que ha aparecido hasta la fecha con ese contenido. También es un libro de conversaciones. Si bien Mayra es periodista e investigadora meticulosa, primero, es conversadora tenaz. Por eso en estas páginas hay tanto diálogo como horas de lectura, pesquisa y consulta: la mitad del libro está compuesta por entrevistas recientes, hasta ahora inéditas, a artistas de la isla realizadas en La Habana, Miami y México. Por esa razón recorre el libro un aliento de intimidad, de confidencia.

La autora con las Diego en Miami.
La autora con las Diego en Miami.

Entre los testimonios valiosos de Cuba en voz y canto de mujer se encuentran, por mencionar solo dos ejemplos, el de la soprano Alina Sánchez, desde hace muchos años radicada en Madrid, que dio vida a una Cecilia Valdés de leyenda, la última instruida por el maestro Gonzalo Roig, y el de Ela O’Farrill, desde México, quien afrontó incomprensiones e injusticias por sus canciones –“Ni llorar puedo ya”, “Adiós felicidad”– en La Habana de inicios de los años sesenta. A través de sus palabras nos asomamos no solo a sus trayectorias individuales, también a la escena lírica –la zarzuela, la ópera, los conciertos– y al desaparecido ambiente de los night-clubs de El Vedado que trajo tantas buenas nuevas para la canción cubana.

Lourdes Torres –Los Modernistas–, Teresa García Caturla –Las D’Aida– y Farah María –Los Meme– ilustran el periodo más dichoso que conocieron los cuartetos vocales del país y también los fastuosos shows de cabaret –Tropicana, Capri, Havana Riviera–, tema sobre el cual giran las entrevistas a Gina León y Ela Calvo.

Intérpretes que conocieron enorme arraigo en el público de la Isla y luego continuaron sus carreras en la emigración –Annia Linares, Mirtha Medina y Maggie Carlés–, aportan matices significativos para comprender años poco estudiados y peor comprendidos de nuestra música popular: los setenta y ochenta, a los cuales aluden los diálogos entre Mayra A. Martínez con Beatriz Márquez, Las Diego, Albita, Tanya… y el caso de la compositora Concha Valdés Miranda, quien desarrolló su carrera fuera de Cuba y creó desafiantes boleros y baladas como “La mitad”, “Aburrida”, “Orgasmo”, “Cómo es posible”, “El que más te ha querido” y “El viaje” de quien poco se sabe en su país, aunque sus canciones se canten y se graben.

La autora con Beatriz Márquez.
La autora con Beatriz Márquez.

Para escribir Cuba en voz y canto de mujer Mayra A. Martínez leyó, consultó periódicos, revistas, libros, escuchó cientos de discos, intercambió e-mails, se sumergió en la web, asistió a conciertos, peñas, descarguitas… hasta llegar en su relato hasta nuestros días, o casi. En la brevísima introducción nos advierte: tengo la seguridad de que este proyecto no termina con esta primera entrega.

Estoy seguro que la faena que ha concluido por el momento, resultado de décadas de su entusiasmo y atención, será leída, citada, aprovechada y saqueada también, como sus libros anteriores. Como los piratas atracaban a un barco con tesoros. Vivir por ver.

 

 

 

 

 

DESDE LA HABANA, UNA NOTA CRÍTICA SOBRE “CUBA EN VOZ Y CANTO DE MUJER”


CUBA CON MÚSICA Y AROMA DE MUJER

Por Frank Padrón Nodarse

Mayra A. Martínez tiene, al menos, dos pasiones artísticas: la fotografía y la música; ambas alternaron e integraron durante décadas una rica labor periodística en su país de origen que arrojó no pocos textos en que indagaciones y valoraciones sobre cantantes, agrupaciones y trovadores eran ilustradas por su preciso y eficaz lente.

Aunque fuera de Cuba realizara dentro de su profesión trabajos que salían de la especialidad, nuestra coterránea nunca ha abandonado el pentagrama; fruto de ello es el libro Cuba en voz y canto de mujer (Eriginal Books, 2015, México/EU).

Estructurado en dos partes, el volumen, tras la introducción de rigor que sienta los objetivos del mismo, comienza con una “Panorámica del siglo XX”. Asombra y admira la cantidad de información acumulada y compartida por la autora; en esta amplia parcela echamos a andar con el capítulo “Érase la música en voces femeninas”  el cual nos sumerge lo mismo en el mundo de nombres imprescindibles (desde Merceditas Valdés y Celina González a Elena Burque, Omara Portuondo y Miriam Ramos) que en el de las nuevas promociones (integrado por Osdalgia o la Cepeda) con vasto conocimiento de causa respecto a vida, obra, estilos… sin olvidar  movidas y movimientos (como la bohemia, el jazz cubano, festivales y concursos).

Un mérito indiscutible es la perspectiva trasnacional que animan estas páginas; para Martínez la música cubana lo es donde quiera que se ejecute, donde radiquen sus cultores; de ahí que asistamos a abordajes no menos enjundiosos en torno a figuras que como Celia Cruz, la Lupe y Gloria Estefan se establecieron desde muy jóvenes en Estados Unidos, u otras de generaciones posteriores que lo hicieron en Europa (Lucrecia, Paz Luaces, Yacqueline Castellanos…) como demuestra un capítulo siguiente que anuncia esta postura desde su título: “Más allá de mil fronteras”.

“Detrás de la guitarra, la voz” también permite identificar de inmediato su contenido: se trata de las infaltables trovadoras, algunas de las cuales han aportado una obra que enaltece nuestro patrimonio cultural todo: comenzando por la legendaria María T. Vera y concluyendo con algunas integrantes de recientes promociones, encontramos a Marta Valdés, Teresita Fernández, Sara González, entre otras imprescindibles de aquellas que se han acompañado con sus cuerdas entonando sus propios cantos.

“Vedettes cubanas, una estirpe especial” hace honor a su título: aquí conocemos de nuestras divas, esas cantantes que han sido a la vez actrices y/o bailarinas y han puesto el nombre de nuestro país en el firmamento universal: desde Rita Montaner hasta la vedette por antonomasia, Rosa Fornés, tropezamos también con algunas que, aunque mencionadas aquí y allá, no son tan conocidas, como Amalia Aguilar, Rosa Carmina o Candita Batista. La honra a quien la merece, parecen gritar estas respetuosas y agradecidas páginas.

La segunda parte es quizá mucho mejor saboreada por la mayor parte del público pues aunque Mayra es dueña de un verbo asequible y fluido, nunca resulta tan grata la experiencia de lectura como “escuchar” en blanco y negro a las propias artistas “confesándose” ante los cuestionarios agudos y abarcadores de la autora.

“Entrevistas biográficas” es eso y más, pues las abordadas no solo hablan largo y tendido de sus vidas y obras sino que nos las sitúan en sus contextos y etapas, algunas particularmente complejas, y ricas en circunstancias que no todos conocen.

Así compartimos secretos, revelaciones e interioridades de Gina León, Teté G. Caturla, Lourdes Torres, Mirtha, Argelia Fragoso, Beatriz Márquez, Farah María, Alina Sánchez, Maggie y Tanya, entre otras muchas. Claro que hay niveles de logros en las mismas, y no porque en ninguna falte a la periodista sentido de la pregunta precisa, del panorama que no ahorre detalles y zonas en esas trayectorias, sino porque como siempre ocurre, hay vidas más apasionantes y “de película” diríase, que otras. Entre estas destacaría las de Ela O´Farrill, Concha V. Miranda, Albita Rodríguez y Annia Linares.

Valga apuntar que todos los capítulos y secciones de Cuba en voz…están “escoltados” por una amplia y respetable, amén de variada bibliografía. Así como de fotos (¡faltara más!) que aunque pequeñas y no siempre nítidas, ilustran casi todos los acápites y figura referidas.

El libro adolece, sin embargo, de un débil proceso de edición, que incurre por tanto en imprecisiones gramaticales y sintácticas, en ciertas manquedades de puntuación y ortografía, más algunos problemas de redacción que provienen, en muchos casos, de las respuestas en las entrevistas. Nada grave, claro y nada que no resuelva un buen editor para futuras reimpresiones, que ojalá ocurran, sobre todo en Cuba.

También, hay determinados criterios con los cuales cualquier estudioso o melómano pudiera disentir, como ocurrió en quien redacta estas notas: existiendo tanto margen a lo subjetivo en las valoraciones, a uno pudiera parecerle excesivo tal adjetivo calificativo, desmedido aquel abordaje respecto a este otro; pero son siempre las inconformidades que obras de este tipo dejan en el lector, lo cual tiene no obstante su lado bueno: son páginas también abiertas a la polémica y la confrontación.

Junto con el diccionario Mujeres notables en la música cubana, de Alicia Valdés, Cuba en voz y canto de mujer es un testamento sólido del aporte femenino, inmensurable y nunca suficientemente valorado, a la letra y solfa insular, en especial a la canción. Infatigable e inapreciable la labor de Mayra A. Martínez, quien con paciencia, tesón, conocimientos y espíritu investigativo acometió tamaña empresa, de la cual somos eternos deudores.

Ciudad de la Habana, setiembre 2016.

EN PLAYA DEL CARMEN Y CANCÚN, PRESENTACIONES DE “CUBANOS EN LA MÚSICA” Y “CUBA EN VOZ Y CANTO DE MUJER”